7 de febrero de 2011

Gracias por todo kokori

Esta semana, el jardín infantil Kokori, de Ñuñoa-Chile, tuvo que cerrar sus puertas. No se pudo más, a pesar de las ideas innovadoras, a pesar de la pasión y la convicción de cómo debe ser la educación en Chile y en el mundo, a pesar de los cambios profundos que experimentaron los niños que pasaron por sus aulas. El sistema no perdona. Cuando el negocio no funciona, la ley de la oferta y la demanda dice que hay que cerrar. Pero a pesar de esto, ese lugar, ese espacio con cada uno de sus rincones quedará en nuestra memoria, no sólo por su quehacer propio de la educación parvularia si no porque ahí pasamos momentos inolvidables. ¿Cómo olvidar la ceremonia de graduación del taller de educación Laura Rodríguez? ¿Cómo olvidar la pollada peruana, encuentro latinoamericano que congregó a amigos de diversos países del continente?¿Cómo olvidar los bingos y actividades con fines financieros que se realizaron en su patio? ¿Cómo olvidar el pintarrajeo de los carteles de la Cuncuna de la Reclamos?¿Cómo olvidar la elaboración de la gigantografía del Arteactivo? ¿Cómo olvidar encuentros, seminarios, estacionales, reuniones semanales, simples convivencias y festivos asados? ¿Cómo olvidar que fue ahí que estábamos cuando nos enteramos de la partida del maestro? ¿Cómo olvidar que ahí nos conocimos y conocimos a tanta gente? Claro, alguien dirá que los lugares son sólo espacios que sin la gente no son nada. Ahora ese espacio será otra cosa, pero mientras fue el Kokori tuvo la magia, la mística y una enorme fuerza propia de quienes eran sus dueños y habitantes a los cuales nos arrimamos y eso quedará registrado con fuego en nuestras mentes y nuestros corazones. Nosotros seguimos estando y buscaremos nuevos espacios donde conspirar, donde soñar, donde planear y propiciar el cambio profundo al cual aspiramos. Para ustedes Mónica y Mauricio, gracias por abrirnos las puertas de su casa y de su corazón. Por todo lo hecho y por todo lo por hacer, gracias por todo Kokori.

4 comentarios:

Laura dijo...

Que grandes cosas hicimos en el Kokori, recuerdos inolvidables de veladas llenas de afecto y amistad, este espacio cobijó nuestros sueños y nuestros complot para hacerlos realidad.
Gracias Mónica y Mauro, por abrirnos las puertas de su casa (Kokori) y más aún por abrirnos sus corazones. Gracias por enseñarme lo que es la amistad.

Francisco Astudillo Pizarro dijo...

Tuve la suerte de ir muchas veces al Kokori y compartir con Mónica y Mauricio los dueños de casa y por cierto con mucha gente más, todos y todas ellas personas increibles y soñadoras..... muchas fueron las reuniones, talleres y actividades en su salas y su patio... muchas cosas las que aprendi en ese lugar... tan cargado para mi de buenas vibras. Inolvidable la pollada peruana !que bien lo pasamos esa vez¡.......
Gracias Mónica y Mauricio por dejarme compartir tantos buenos momentos con ustedes y muchos amigos más........ un abrazo en la distancia de su amigo Pancho

Carmen Gloria dijo...

Inolvidables momentos vivimos muchas personas en el Jardín Kokori, al leer cruzaban como flashes muchos rostros, muchos abrazos, muchas esperanzas compartidas. Un abrazo y agradecimientos totales a Mónica y a Mauro, a Laura Justo y tantos amigos que contribuyeron con tanta verdad y fuerza a crear espacios humanizantes para los niños y tambien para todos nosotros. Se que habrán otros lugares para continuar la tarea. Un fuerte abrazo a todos

Pieter Kock dijo...

He tenido a mis bebes 6 años en Kokori, hoy me entero que no podre matricular a mi hija en uno de los mejores centros de educacion pre escolar, en el que vi el desarrollo de mis 2 hijos.
Gracias Monica.

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